“Me enamoré de ti… el día que me ganaste al Trivial.”
“En realidad usted fue siempre una imagen. La imagen que yo creé a partir de un conjunto de anhelos, de deseos incumplidos, de pequeños fracasos. Así ingresó usted a mis insomnios.”
A la una menos diez Aquel día, a esa misma hora, bajo un haz cenital de luz solar, bailaron sus dedos sobre el teclado entonando una melodía de final de verano. A través de la señal eléctrica llegaron esas notas hasta unos oídos y, como las alas de una mariposa, desencadenaron un huracán en otro punto del globo. Un tifón de letras, labios y versos. Un vendaval de códigos compartidos en fluidez armónica, transitoria y eterna. Un caos equilibrado al encontrarse dos moléculas humanas con cargas iónicas volubles. Un deseo inusitado, imprevisto, inextinguible. Un anhelo que trasciende a la fisicidad y que, como si fuéramos zombies, nos impulsó a devorarnos, mutuamente, comenzando por el cerebro.   Más tarde arreció la tempestad y quedaron ambas islas renovadas por la desolación. Olas y dunas. Arrecifes y acantilados. Ríos, cuevas, selvas y lagos. Nada volvió a ser como lo había sido. Nada. Cataclismo imprescindible, necesario, pautado por el destino. Deleite poético. Respectiva succión de las almas. Espíritus danzantes en torno a la inspiración ígnea. Absortos y absolutamente entregados a lo efímero, al arte, a esa energía que nos mantendrá conectados por los siglos de los siglos. Esa conexión kármica. Esa vida que se abre a partir de aquel abrazo policromático tras la epístola de la una menos diez. Esa adoración recíproca. Esa síntesis de un cromosoma en forma de K. Esa vida nueva, tras  aquel tifón de letras, labios y versos.

A la una menos diez


Aquel día, a esa misma hora, bajo un haz cenital de luz solar, bailaron sus dedos sobre el teclado entonando una melodía de final de verano. A través de la señal eléctrica llegaron esas notas hasta unos oídos y, como las alas de una mariposa, desencadenaron un huracán en otro punto del globo.

Un tifón de letras, labios y versos. Un vendaval de códigos compartidos en fluidez armónica, transitoria y eterna. Un caos equilibrado al encontrarse dos moléculas humanas con cargas iónicas volubles. Un deseo inusitado, imprevisto, inextinguible. Un anhelo que trasciende a la fisicidad y que, como si fuéramos zombies, nos impulsó a devorarnos, mutuamente, comenzando por el cerebro.  

Más tarde arreció la tempestad y quedaron ambas islas renovadas por la desolación. Olas y dunas. Arrecifes y acantilados. Ríos, cuevas, selvas y lagos. Nada volvió a ser como lo había sido. Nada.

Cataclismo imprescindible, necesario, pautado por el destino. Deleite poético. Respectiva succión de las almas. Espíritus danzantes en torno a la inspiración ígnea. Absortos y absolutamente entregados a lo efímero, al arte, a esa energía que nos mantendrá conectados por los siglos de los siglos.

Esa conexión kármica. Esa vida que se abre a partir de aquel abrazo policromático tras la epístola de la una menos diez. Esa adoración recíproca. Esa síntesis de un cromosoma en forma de K. Esa vida nueva, tras  aquel tifón de letras, labios y versos.

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“Mi novia es la poesía, ella no me reclama ni me pregunta que me ocurre cuando me encuentro sumergido en un silencio profundo… ella tan solo me contempla y se maravilla de mi universo poblado de quimeras y sueños mágicos, ella y yo somos uno con el silencio, mi novia es la noche, es la luna las estrellas, yo pertenezco a la imaginación…”
““Se podría decir que correr es básicamente un pasatiempo absurdo que solo sirve para agotarnos. Pero si pueden encontrar significado en el hecho de correr han de procurar permanecer en este equipo. Tendrán oportunidades para hallarle sentido a otro absurdo pasatiempo: la vida”.”
Naciendo en el acantilado A la búsqueda incesante de esa energía;  a la caza del destello de quark surgido de esas dos esferas iridiscentes;  a la persecución sin tregua de la Magnitud de todo, encomendóse.  A la serenidad le dio la espalda hasta llegar a su abismo; a la pérdida de equilibrio en el penúltimo paso en falso con que se tambaleó cayendo hacia delante; a la sucesión de instantes visualizados en esa fracción ingrávida.   A la colección de haces efímeros, energía desvanecida, que le había llevado hasta allí.  A la emergente noción de sí mismo, naciendo en el acantilado. A la visión de ella cuando abrió los ojos mientras se incorporaba, dando un paso, encomendóse. 

Naciendo en el acantilado

A la búsqueda incesante de esa energía; 
a la caza del destello de quark surgido de esas dos esferas iridiscentes; 
a la persecución sin tregua de la Magnitud de todo, encomendóse. 

A la serenidad le dio la espalda hasta llegar a su abismo;
a la pérdida de equilibrio en el penúltimo paso en falso con que se tambaleó cayendo hacia delante;
a la sucesión de instantes visualizados en esa fracción ingrávida.
 
A la colección de haces efímeros, energía desvanecida, que le había llevado hasta allí. 
A la emergente noción de sí mismo, naciendo en el acantilado.
A la visión de ella cuando abrió los ojos mientras se incorporaba, dando un paso, encomendóse. 

gbsketch:

Day 515 - May 29th, 2013
35 minutes.
The Hand: Part 1 of 3
el poder de la sang del rei… … es el que vol la Bruixa de Roig
Autodefinirse Aclaración previa: Una sucesión de eslabones humanos conecta a esta artista con un trotamundos escultórico al que tengo en gran estima… y al caer ante mis ojos esta Bio, tan honesta y tan bien escrita - por ella-, no he podido evitar reproducirla aquí. Bio Me pone nerviosa la gente que se autodefine en tercera persona. No engañas a nadie, todos sabemos que lo has escrito tú. También me pone nerviosa la gente que se autodefine diciendo “soy artista”. Por culpa de esto, esa palabra suena para mí casi como un insulto. Pero sobre todas las cosas, me pone nerviosa la gente que se autodefine diciendo “soy una persona que”. ¡Los seres no humanos no se autodefinen! Bueno, qué más da. Desde pequeña quise ser inventora. Tener un taller lleno de trastos en el que construir máquinas extrañas que sirviesen fundamentalmente para prepararme el desayuno. Con esa clase de pájaros en la cabeza crecí (no demasiado), haciendo dibujos en Paint y jugando a Indiana Jones. Ocurrió en un pueblo pequeño, donde aprendí casi todo lo que sé. Siempre se me dieron bien las mates, así que al hacerme algo más mayor, opté por ser ingeniera como mi papá, para poder acabar dando clases como mi mamá. Me duró la tontería cinco minutos. A los 23 años dejé el Paint e instalé el Photoshop. A los 24 conseguí una cámara réflex. A los 25 abrí este bloc.

Autodefinirse

Aclaración previa:
Una sucesión de eslabones humanos conecta a esta artista con un trotamundos escultórico al que tengo en gran estima… y al caer ante mis ojos esta Bio, tan honesta y tan bien escrita - por ella-, no he podido evitar reproducirla aquí.

Bio

Me pone nerviosa la gente que se autodefine en tercera persona. No engañas a nadie, todos sabemos que lo has escrito tú.
También me pone nerviosa la gente que se autodefine diciendo “soy artista”. Por culpa de esto, esa palabra suena para mí casi como un insulto.
Pero sobre todas las cosas, me pone nerviosa la gente que se autodefine diciendo “soy una persona que”. ¡Los seres no humanos no se autodefinen!
Bueno, qué más da.
Desde pequeña quise ser inventora. Tener un taller lleno de trastos en el que construir máquinas extrañas que sirviesen fundamentalmente para prepararme el desayuno. Con esa clase de pájaros en la cabeza crecí (no demasiado), haciendo dibujos en Paint y jugando a Indiana Jones.
Ocurrió en un pueblo pequeño, donde aprendí casi todo lo que sé. Siempre se me dieron bien las mates, así que al hacerme algo más mayor, opté por ser ingeniera como mi papá, para poder acabar dando clases como mi mamá. Me duró la tontería cinco minutos.
A los 23 años dejé el Paint e instalé el Photoshop.
A los 24 conseguí una cámara réflex.
A los 25 abrí este bloc.
“Y aquí es donde te quiero Mencionar Como puerta a la plenitud conmigo misma/o”